El blog de las entradas eternamente incompletas. Una amplia muestra de cómo la vacuidad de la rutina se reproduce a sí misma. Muchos ejemplos de cómo la falta de ingenio y de talento tratan de sacarse del hoyo jalándose los cabellos.



Día 3


Difunde mis idioteces por e-mail



Remember me (?)



All personal information that you provide here will be governed by the Privacy Policy of Blogger.com. More...



Desde anoche el dolor es fuerte. En momentos así de pesados es una tortura adicional no llamarte, no escribirte, no buscarte, no saber nada de ti. Saber que te estorbo, que te siento mal, que no me necesitas más para nada, que no me amas, que no quieres estar conmigo, es demasiada desesperación. El nudo en la garganta que no se va. Las ganas de llorar reprimidas. La frustración de saber que hoy vas a estar con unos desconocidos que te hacen sentir mejor que yo, que te lo di todo por cuatro años. Pensar en todos esos hijos de puta que se van a abalanzar sobre ti en cuanto sepan que estás sola. Saber que no piensas más en mí. Que no me extrañas. Que no te causa ninguna molestia separarte de mí. Que ya no significo nada en tu vida. Que nuestra relación que parecía sólida e imperturbable como piedra hoy está destruida, despedazada, y a ti no te interesa.

Me elevaste lo suficiente para dejarme caer.